
Que Mel Gibson y Jodie Foster no se pueden ver ni en pintura desde hace años es algo conocido por todos debido a los problemas con el alcohol y esas frases tan desafortunadas de nuestro querido Mad Max. Pero qué casualidad, que ambos son grandes amigos de Robert Downey Jr., o lo que es lo mismo, de Iron Man. Parece que se ha obcecado en que ambos actores aparezcan con él en la esperada secuela de Los Vengadores.
Y es que la fuerza de Robert para influir en las decisiones del estudio no son moco de pavo: para bien o para mal, suya es la decisión de que Shane Black fuera elegido como director para Iron Man 3, de que Gwyneth Platrow estuviera en Los Vengadores (aunque fuera a base de un pequeño cameo), o de que todos sus supercompañeros recibieran un estupendo aumento de sueldo como él.
El motivo de esta obsesión por ver a Gibson y a Foster en el universo cinematográfico Marvel es debido a que quiere que ambos actores (ahora en momentos un poco bajos de sus respectivas carreras) gocen del éxito nuevamente.

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